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Cómo conseguir un ahorro energético en el hogar

El precio de la luz no ha hecho más que aumentar en los últimos meses. El megavatio hora (MWh), a principios de marzo, se pagaba a una media de 544,98 euros. Incluso, en función del momento del día, estos precios pueden variar, lo que ha provocado que muchas personas
estén pendientes de cuáles son las horas más “baratas” para aprovecharlas al máximo.

 

Pero la única estrategia no es escoger el mejor momento para hacer uso de nuestros electrodomésticos y otros aparatos que utilicen la electricidad. También hay otros consejos que podemos seguir para ahorrar el máximo posible en nuestra factura a final de mes.

¿Qué podemos hacer para reducir el gasto en electricidad?

Una de las principales acciones que podemos llevar a cabo sería comparar tarifas de luz y escoger aquella que se adapte mejor a nosotros. Aunque, hoy en día, las diferencias no siempre son muy evidentes como consecuencia de la inflación genérica de los precios. Por ello, otras medidas que podemos implementar en nuestros hogares son:

  • Aprovechar al máximo la luz natural y regular la cantidad de luz que entra mediante las cortinas y/o persianas.
  • Si no disponemos de la luz suficiente, podemos iluminar directamente las áreas de trabajo o las que precisan de más luz.
  • No dejar las luces encendidas en áreas donde no se está aprovechando.
  • Sustituir las lámparas convencionales por aquellas con tecnología LED o halógenos de última generación.
  • Instalar luces regulables para utilizar únicamente la luz que necesitamos.

Pero no es la luz el elemento que más consume en nuestro hogar, también debemos tener en cuenta otros como la calefacción y los electrodomésticos. Por ello, podemos:

 

  • Asegurarnos de que nuestra casa está bien aislada comprobando el sellado de puertas y ventanas (para evitar perder temperatura).
  • Utilizar persianas y cortinas para regular la temperatura del hogar.
  • Evitar tener siempre encendidos la calefacción y el aire acondicionado. Se podrá reducir su uso regulando el termostato y programándolo para cada espacio de la vivienda.
  • Cerrar los radiadores que no se necesiten.
  • Asegurarnos de desconectar los cargadores y otros sistemas de alimentación al finalizar su uso.
  • Apagar completamente los dispositivos para evitar que permanezcan en modo standby.
  • Utilizar los electrodomésticos de lavado (como lavadoras y lavavajillas) en carga completa para reducir la frecuencia de uso.
  • No dejar las puertas de neveras, congeladores, hornos y microondas abiertas para que no pierdan la temperatura.

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